La Banda y 3 Coros, juntos para Carmina Burana

Es la cantata más popular del siglo XX, y raro es el año en que no se represente en algún escenario de Barcelona. Pero que el pasado 23 de febrero de 2020, Carmina Burana sea el acontecimiento donde la Banda Municipal de Barcelona junte a tres asociaciones corales catalanas como la Coral Cantiga, la Coral Sinera (la jove de Cantiga), y la Coral Sant Jordi, es siempre remarcable. Sobretodo con la interesantísima charla previa con Josep Prats (Cantiga) y Oriol Castanyer (Sant Jordi), donde señalaron la ausencia de la directora de Sinera, Isabel Mantecón, debido a que la obra de Carl Orff es tan intensa y empieza tan brutal con el famoso “O Fortuna” que se requiere un calentamiento especial de los coros antes de la función, tarea que Mantecón estaba realizando en esos momentos.

En dicha charla, conducida por David Puertas, se hizo especial hincapié en que es precisamente la versión para banda, y no para orquesta sinfónica (como hizo la OCM justo un año atrás), la más interpretada a lo largo de los años. Sin dejar de mencionar, claro está, del gran trabajo tras sincronizar tres coros que normalmente no trabajan juntos, sobretodo en la pronuncia de las ‘s’ y las ‘t’, para que suene al unísono, así como la complejidad vocal de la composición abarcando todas las tesituras posibles tanto de coros como de solistas. A lo largo de la hora de duración, Carl Orff decide que el barítono debe hacer agudos en falsete (un Toni Marsol espléndido que veríamos una hora después), así como la breve aparición de la soprano es casi mágica, con unas pocas pero exigentísimas líneas vocales (donde la ejecución de Ulrike Haller fue realmente notable), y sobretodo, la más breve aún aparición del tenor, a menudo cambiado a un contratenor por el agudísimo registro que debe sonsacar a su voz, superando el llamado “do de pecho”. Esa tarde, el contratenor Jordi Domènech haría un espléndido trabajo.

La Banda, dirigida por José Pascual Vilaplana, estuvo brillante en todo momento, controlando siempre los tonos y los complejos ritmos y repeticiones con cambio tonal de los distintos cantos de la cantata. No obstante, Vilaplana ejecutó los dos “O Fortuna” algo más rápido de lo que personalmente sería preferible, pero fue un gran aporte que, aunque la obra es cícilica y empieza y acaba con él, nos ofrecieran un nuevo “O Fortuna” a modo de bis.

En conjunto, un breve concierto que aglutinó únicamente la hora de duración de Carmina Burana, pero con una composición y una representación de tal exigencia y saber hacer, no se echa en falta nada más. Una excelente tarde de domingo en L’Auditori de Barcelona con una gran cantidad de grandes músicos en el escenario, con una de las composiciones recientes más icónicas.

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