SantCugat Fantàstic 2019 (parte 2)

En la parte anterior de la crónica de esta V edición del SantCugat Fantàstic abordamos los dos primeros días del certamen. En esta segunda hablaremos de lo vivido el tercer día de festival, con énfasis diurno en Oriente y nocturno en los aliens, una conferencia de lo más original y atrayente, a la par que interesante, y yo presentando en público uno de los pases de la tarde. Sí, en serio.

Sábado 4

Empezamos el día bien temprano y con la sorpresa del festival, almenos para los aficionados al anime. Ninguno de los asistentes (y me incluyo) había oído hablar de este encantador film del estudio Madhouse hasta que el festival la programó. Okko, El Hostal y sus Fantasmas es un film familiar e intenso sobre el proceso de maduración y superación de una niña que pierde a sus padres en un accidente y termina viviendo en el hostal de aguas termales de su abuela, donde se hará amiga de dos niños fantasma y un pequeño demonio. No es una obra maestra pero juega tan bien sus cartas y deja tan buenas sensaciones que uno no puede negar salir encantado de la sala después de ver este film con suave aroma a Studio Ghibli.

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Sin duda esa era la tarde del festival dedicada a oriente, pues justo después era el turno de la sesión en asociación con el festival Nits de Cinema Oriental de Vic con la proyección del cortometraje Meiying MG-01 de Adrià Guxens y del estrambótico y genial documental Top Knot Detective, de los que ya hablé en mi cobertura de les Nits del año pasado y que tan buenas críticas cosecharon ambas obras. De hecho, ambas están debdamente situadas en mi Top-10 cinematográfico del año 2018, por eso me hizo tanta ilusión poder haber salido al escenario de los Cinemes Sant Cugat con mis compañeros de L’Escriba a presentar la sesión.

Turno ahora de descanso cinematográfico para una conferencia de lo más original, didáctica y friki a la vez. ¿Qué más se puede pedir? El profesor del Departamento de Física Cuántica y Astrofísica de la UB, Xavier Luri, ofreció un acercamiento realista sobre el concepto “conquistar nuestra galaxia”, ahondando en la limitación física de la velocidad de la luz (y tecnologías como el motor warp de Star Trek, o los agujeros de gusano de Interstellar), así como qué colonizar para poder conquistar (miles de millones de planetas sólo en la Vía Láctea, con un 10% “habitables”, y de éstos, quedaría por saber cuántos gozarían de vida inteligente y recursos de explotación). Con todo, la conquista de la galaxia duraría, como poco, unos pocos millones de años.

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Aún pensando en los millones de años que costaría conquistar la galaxia, y la reflexión de si estamos solos o no en la galaxia, entrábamos de nuevo a la sala de cine listos para ver el nuevo cortometraje de Marc Martínez Jordán, artífice de Framed y del genial corto Caradecaballo, del que éste Tu último día en la Tierra coge su tono tragicómico y de humor negro basado en voz en off para arrancar más que una sonrisa ante nuestor protagonista, quien contrata los servicios de una empresa que permite viajar en el tiempo para ir al día en que su novia murió. Inmejorable forma de calentar motores para Canariesopera prima del galés Peter Stray que vino al festival (mi foto con él, líneas más abajo, lo demuestra) a presentar su versión en clave de comedia de Invasion of the Body Snatchers donde una fiesta de fin de año se ve truncada por una invasión de extraterrestres ataviados con chubasqueros amarillos (sin mensaje sociopolítico subliminal alguno, palabra). El tono del film está muy conseguido y el film es bastante disfrutable, pero creo que la subtrama “conspiranoica”, con paradojas temporales incluídas, estropea un poco el resultado final confundiendo en exceso.

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El tramo final del penúltimo día de festival estuvo conectado a Canaries con los extraterrestres de por medio, ofreciendo una maratón alien única como pocas, formada por After the Lethargy, nuevo film de Marc Carreté que pudo verse el pasado Terrormolins, y Osiris Child, de la que ya hablé en mi crónica de Sitges 2017. Un “Expediente X” en clave ochentera y una space opera australiana con aspiraciones a saga sci-fi. Sólo podía superarse con el fabuloso cortometraje que abría la sesión, Flotando, donde en tan sólo ocho minutos Frankie de Leonardis y su maravilloso equipo técnico logra un auténtico desfile técnico y de efectos especiales de quitarse el sombrero con una historia tragicómica sobre un astronauta que recibe una curiosa visita en su módulo espacial tras un accidente.

 

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