Ainhoa Arteta y la OCM deleitan (por fin) el Palau

No es la primera vez que este concierto pretendía realizarse en el Palau de la Música Catalana. La Orquestra Simfònica Camera Musicae quería empezar su temporada 2017-2018 con este concierto, programado para el 1 de octubre de 2017, famoso por ser el día del referéndum de independencia de Catalunya. Pero la violencia policial hizo que lo que debía ser un día de urnas y concierto acabara como acabó, y tanto la organización como los intérpretes estuvieron de acuerdo en cancelar el evento. Personalmente sabía de buena tinta la intención de todas las partes de poder recelebrar el concierto, y al fin, un año y medio después, el pasado 28 de abril de 2019, el Palau se vistió de gala para recibir a una de las sopranos más prestigiosas del planeta, la guipuzcoana Ainhoa Arteta, para interpretar las cuatro últimas canciones de Richard Strauss, los famosos Lieder, acompañada por la siempre vigorosa y excelente OCM, dirigida por Tomás Grau. Como nota anecdótica, comentar que también ese domingo fue día de urnas, pero no hubo violencia policial; las votaciones no eran un referéndum, con lo que el concierto se celebró maravillosamente, y acabó conmigo inmortalizando el día con los dos protagonistas del evento: la propia Ainhoa ArtetaTomàs Grau.

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Como suele ser habitual en el formato de la OCM para sus conciertos, la artista invitada copa el final de la primera parte del concierto, precedida por una pieza de apertura: en este caso, siguieron al pie de la letra el recital programado para el 1 de octubre de 2017, la Obertura Egmont, op.84 de Beethoven, que escribió para musicalizar la pieza teatral de Goethe sobre el Conde de Egmont, que luchó contra la opresión del pueblo hasta la muerte. Increíble el sello de Beethoven sobretodo al final de la obra, con claros ecos a sus sinfonías, aunque aquí el tono es también agridulce, percibiendo entre las notas el sufrimiento de quien se siente sin libertad pero escuchando la esperanza para conseguirla. Cómo no, la batuta de Grau dirigió a la formación sinfónica tarraconense con maestría, y con esa obertura Egmont supo sacar la ya habitual pasión y energía latentes de la Camera Musicae. Se nota que se sienten cómodos con el compositor germano “discípulo” de Mozart.

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La entrada de Ainhoa Arteta al escenario, con escasos meses de diferencia desde que protagonizara Madama Butterfly en el Liceu, fue recibida con mucho ánimo por una muy llena platea del Palau, como si intuyeran la magia que sucedería en la sucesiva media hora. Si Richard Strauss, el compositor que gestó Also Sprach Zarathustra (cuyo inicio inmortalizaría Stanley Kubrick en el film 2001: A Space Odissey (1968)), compondría en 1948 y con 84 años Vier Letzte Lieder TrV 296, cuatro canciones lieder conocidas coloquialmente como “las cuatro últimas canciones” y que premonitoriamente trataban sobre la muerte y la asunción del destino. Dichas cuatro canciones son un reto absoluto de Strauss para la soprano que las interprete, pues aparte del contenido basado en tres poemas de Hesse (“Primavera”, “Septiembre”, “Al Acostarse”) y uno de Eichendorff llamado “Al atardecer”, la exigencia lírica y técnica es increíblemente completa y compleja. La magia que desplegó Ainhoa Arteta, que las lleva estudiando e interpretando desde hace una década, fue infinita: tal fue su talento interpretativo y su capacidad técnica que parece que no exista dificultad alguna en dar cuerpo a los cuatro lieder.

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Y qué decir de la excelente ejecución de la Orquestra Simfònica Camera Musicae: la cúpula sonora que despliega Strauss ya desde la primera nota de Frühling, el primero de los cuatro lieder, hace ver claramente que no sólo Wagner, MendelssohnLiszt fueron las principales fuentes de Howard Shore para musicalizar la Tierra Media en la saga de films sobre la obra de Tolkien. La instrumentación que acompaña a la línea melódica de la soprano durante los 25 minutos que ocupan los 4 lieder merecerían un artículo aparte, así como el saber hacer de Tomàs Grau y la OCM. Tal fue la excelencia por parte de la soprano y la orquesta sinfónica que la gente aplaudió al final de cada lieder, aunque formalmente no era hasta el final que debía hacerse. Impresionante; la ovación después de Im Abendrot fue merecidamente inmensa, y otra igual de emocionante se dio después del bis que Arteta presentó de forma casi filosófica: Morgen, Op.27 num.4, donde la concertino Cati Reus, a quien se la suele ver más de gran líder de los segundos violines, fue la comparsa ideal de la soprano vasca en una pieza a dúo entre voz lírica y violín, finalizado con un emotivo abrazo entre ambas. Magia para despedir más magia, bellamente capturada por las fotos oficiales del recital, obra como siempre de Bocabellapro, y que acompañan esta crónica.

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Y del siglo XX volvemos al XIX para la segunda parte del concierto, protagonizada por la Sinfonía num.2, Op.61 de Schumann, unos grandes 40 minutos en los que el también compositor alemán lograría cuatro movimientos en los que se regodea en los estilos de compositores que admiraba como Beethoven, Mozart, Mendelssohn o incluso Bach para lograr una obra magna del romanticismo germano donde cada movimiento parece un homenaje a sus ídolos. A destacar el scherzo del segundo movimiento y ese grandilocuente final del cuarto y último fragmento que da más épica si cabe a ese magno primer movimiento a caballo entre MozartBeethoven.

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Un concierto acertadamente dedicado al romanticismo germánico en tres grandísimos ejemplos donde  destacaron los cuatro lieder de Strauss, donde junto con la bella y talentosa voz de una de las mejores sopranos del planeta, Ainhoa Arteta, la Orquestra Simfònica Camera Musicae alcanzó una de sus más altas cotas musicales que he tenido el honor de poder presenciarles. Un recital que sólo pudo mejorar pudiendo conocer a Arteta en persona y poder felicitarla e intercambiar impresiones, así como fotografiarme con ella y con Tomàs Grau, y que me firmara el programa del concierto. Una velada inolvidable, como seguramente la que dará lugar en el mismo Palau de la Música en pocos días con un recital extraordinario donde se interpretarán los conciertos para 1, 2, 3 y 4 pianos de Bach.

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