Coloquio con Albert Guinovart

Si vives en Catalunya, puede que no sepas quién es Albert Guinovart pero su obra la habrás oído con mucha probabilidad. Autor de las excelentes bandas sonoras de culebrones de TV3 tan exitosos como Nissaga de Poder, Laberint d’OmbresEl Cor de la Ciutat, Albert Guinovart es también el compositor de numerosos musicales de producción catalana como Gaudí, Flor de Nit, o producciones de Dagoll Dagom como la reciente Scaramouche o la inmortal Mar i Cel. Su talento como compositor es equiparable a su pericia como pianista y a su alta timidez, como se pudo comprobar la tarde del 21 de noviembre.

Como preludio a la serie de conciertos en que intervendrá como artista residente de esta temporada 2017-2018 en el Palau de la Música Catalana, el Palau organizó en el Petit Palau un coloquio con Guinovart sobre su persona y su obra, conducido por la periodista cultural especializada en música clásica Mònica Pagès. En un claro formato de petit comité, los asistentes fuimos colocados en el mismo escenario, a escaso metro y medio de ellos y el piano en que el genio de Barcelona interpretó algunos números durante el coloquio.

piano_guino

Ayer sábado 2 de diciembre se celebró el primer concierto de la serie de esta temporada con él como foco, un recital llamado De Gershwin a Guinovart en el que La Musa Que Era estuvo. Y esperando el material gráfico oficial sobre el que sustentar la crónica de tan excelente evento, qué mejor momento que rememorar este coloquio, en que se habló de la no muy común hoy en día doble vertiente de compositor e intérprete.

En una España que recién empezaba la llamada Transición, quien quería formarse como buen intérprete marchaba al extranjero al acabar el Conservatorio, y Guinovart no fue menos. Formado por Maria Curcio en Londres, su interés en la composición y no sólo en la interpretación (que venía de pequeño, cuando se maravillaba con las bandas sonoras de las películas de la tele), siempre en una vertiente clásica y no de cantautor o de estilo más pop, como era más común en la época. Cuando accedió al casting de compositores de Mar i Cel, el mismo Guinovart dijo que fue esa capacidad de orquestación más sinfónica la que le dio todos los puntos para ganarse el puesto con sólo 24 años. El resto es historia…

Es importante saber que por encargo del Palau de la Música, Albert Guinovart ha compuesto recientemente una misa de Réquiem que será interpretada el próximo 28 de noviembre en prémiere en el mismo Palau de la Música, con el excelente Cor Jove de l’Orfeó Català como buque insignia. Precisamente el mismo día del coloquio el Cor Jove colgó un video del ensayo del Réquiem de Guionovart, de escasos 30 segundos pero donde ya se puede entrever el potencial sonoro que se vivirá en menos de dos meses.

Asimismo, como ya se ha dicho el compositor también tiene talento y carrera como concertista, y por eso a lo largo de la temporada ofrecerá recitales clásicos, como el del próximo 24 de noviembre en el mismo Palau, o incluso en el De Gershwin a Guinovart de ayer día 2 de diciembre, interpretó con maestría el Concierto en Fa de George Gershwin con la Orquestra Simfònica del Vallès.

Del mismo modo, a medida que avanzaba el coloquio Guinovart se acercó al piano en tres ocasiones por “razones argumentales”: las dos primera de ellas para interpretar fragmentos de Mar i Cel, concretamente el estribillo de Per què he plorat?  y toda la frase melódica de la conmovedora Cançó d’Osman, que en dicho coloquio el propio Guinovart dijo que era la segunda versión de la canción y no con la que ganó el casting para componer musical. Por desgracia, esa primera versión no fue revelada…  No obstante, la tercera fue para interpretar en primicia el inicio del Réquiem, basado en la pieza del mismo nombre del musical Gaudí, en formato para piano, claro está.

A continuación podéis ver el siguiente vídeo montaje exclusivo con los tres fragmentos a piano que él mismo tocó en directo para los asistentes. Toda una delicia para los oídos, con ciertas explicaciones que él mismo da sobre el Réquiem (en catalán). Poco más de 3 minutos, que saben a muy poco:

En total fue una hora y poco más de coloquio, pero el pequeño formato casi íntimo y la fluidez de la conversación llevada por Mònica Pagès hizo del evento algo muy cercano e interesante para un melómano como el que escribe estas líneas, que ya tenía de hacía meses la entrada para el recital De Gershwin a Guinovart y para el Réquiem.

Pronto habrá crónica del recital que rindió homenaje a su obra para musicales, y cuando llegue el momento, del Réquiem. Hasta entonces, sirva el vídeo anterior como pequeño aperitivo…

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